El presidente Evo Morales inauguró este sábado la moderna autopista La Paz – El Alto —vía que fue reconstruida después de más de 40 años de servicio— que ahora ofrece tres carriles de subida y tres de bajada, lo que facilita el tráfico vehicular entre ambas ciudades.

El tramo troncal de la autopista fue reconstruido con una inversión de 42,8 millones de dólares (297,8 millones de bolivianos) financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Ahora la moderna vía, de 10,46 kilómetros, agilizará el tráfico de miles de vehículos que circulan cada día, principalmente motorizados del servicio público de pasajeros.

“Gracias a la unidad del pueblo estamos  integrando toda Bolivia con la construcción de caminos, de aeropuertos y con satélite de telecomunicaciones”, remarcó el Jefe de Estado, citado por la estatal agencia de noticias ABI.

El ancho de la plataforma de la nueva autopista tiene 21 metros y la carpeta de pavimento rígido con macro fibra un espesor de 25 centímetros, lo que garantiza una vida útil que supera los 40 años.

Cuenta con seis carriles, tres de bajada y tres de subida, 13 pasarelas, tres viaductos, más de 890 luminarias LED, más de 615 postes y 26 kilómetros de barreras metálicas defensivas, mallas antideslumbrantes y señalización vertical y horizontal.

“El trabajo que se ha hecho acá realmente ha sido monumental (…) Lo que tenía que ser una rehabilitación se ha convertido en una reconstrucción total”, señaló, por su parte, el ministro de Obras Públicas, Milton Claros.

La inauguración de la obra fue hecha ante una multitudinaria concentración de autoridades, organizaciones sociales y vecinos que recorrieron la vía a pie y en bicicletas hasta concentrarse en la Ciudadela Ferroviaria, donde se vivió un ambiente festivo.

“En 2003, la autopista era un campo de batalla. La resistencia del pueblo paceño contra un modelo económico que hizo mucho daño a la economía nacional con las privatizaciones, con saqueo de nuestros recursos”, dijo Morales, al recordar la represión militar que ordenó el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003, cuando Bolivia se sumergió en un espiral de sangre y violencia.

Las jornadas de “la masacre de octubre” acontecieron por el descontento popular por la política de saqueo de Sánchez de Lozada, quien decidió exportar el gas natural boliviano a Estados Unidos por puertos chilenos.

“Tenía que ser el pueblo boliviano, a la cabeza de nuestros movimientos sociales, acompañados por los profesionales, para cambiar ese modelo económico de saqueo de nuestros recursos naturales”, enfatizó Morales.

 

Fuente: http://www.comunicacion.gob.bo/?q=20190113/26488