En 12 años de gestión del presidente Evo Morales (2006-2018), la generación de energía eléctrica se triplicó de 750 megavatios (MW) a 2.100 MW, con lo que se tiene un excedente de 600 MW cuando la demanda interna es de 1.500 MW.
Este logro es gracias a los proyectos encarados en materia de energía eólica, geotérmica y solar, que llevaron al país a consolidar una soberanía energética y expandir la oferta a otros países de la región.
Según datos oficiales, este año se prevé generar más de 1.000 MW con la ampliación de potencia de las termoeléctricas de Warnes (Santa Cruz), Entre Ríos (Cochabamba) y del Sur (Tarija), además del proyecto hidroeléctrico San José II, que inyectará 69 MW.
También se trabaja en nuevas plantas, como las hidroeléctricas El Bala, San José, Ivirizu, Banda Azul, Rositas, Cuenca Corani (Icona, Ambrosía y Santa Bárbara), entre otras, con las que el país se convertirá en los próximos años en el centro distribuidor de electricidad.
Por ello, para 2025 se prevé generar alrededor de 9.000 MW con las termoeléctricas e hidroeléctricas que se construyen y amplían, y los proyectos en energías alternativas.
OFERTA, DEMANDA Y EXPORTACIÓN 
Actualmente la demanda nacional de energía eléctrica alcanza a 1.500 MW y se prevé que supere los 1.560 MW este año; la oferta llega a 2.100 MW, por lo que se registra una reserva de más de 500 MW.
Por este excedente y los proyectos que se encaran, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) Corporación ofertará este año a la República de Argentina 120 MW de energía de la Planta Termoeléctrica del Sur, instalada en Yaguacua, en el departamento de Tarija.
Gracias a este proyecto, Bolivia espera ingresos de entre $us 2 millones y $us 5 millones por año. El tendido eléctrico acabó en el lado boliviano y continúa en la parte argentina.
Proyectos alternativos 
El vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, en su balance de gestión realizado en radio Patria Nueva el 30 de diciembre de 2018, dijo que en los últimos años Bolivia ingresó con éxito en la producción de energía renovable, debido a que en el mapa elaborado por el Banco Mundial (BM) ya no figura con el color rojo, que significa peligro contra el medio ambiente, sino que ahora está con el color amarillo.
Dijo que actualmente en el territorio boliviano el 12% del consumo de energía eléctrica proviene de fuentes alternativas, como la solar y la eólica (generada con los vientos).
Además, anunció que para 2025 esta producción amigable con el medio ambiente subirá hasta el 50%, es decir que el 50% de la población usará energía solar o eólica, inclusive con los proyectos que se ejecutan.
La autoridad argumentó que  estas iniciativas contribuyeron a incrementar y fortalecer la economía nacional. “Actualmente, con los proyectos de hidrocarburos, litio, alimentos y energía renovable, el país tiene garantía de seguir creciendo, y los megaproyectos estarán destinados a la exportación de energía, pero a mediano plazo. No tenemos apuro, hay que dejar que madure en la conciencia de las personas”, indicó.
Estabilidad en las tarifas
El Vicepresidente aseguró que no subirán los precios de los servicios básicos, como han sugerido algunos políticos de la oposición y los denominados analistas.
En su evaluación de los logros de la economía boliviana, con los que el país se mantuvo al frente del crecimiento económico de la región, la autoridad dijo que el Gobierno está preparado y tiene los mecanismos para que los “más humildes puedan pagar sus servicios básicos” sin ninguna presión.
“No, señores, en Bolivia no se va a subir el precio del gas, y no se va a subir el precio de la electricidad, ni del agua ni de la gasolina.
Podemos mantener esta subvención para que el más humilde pueda pagar sus servicios básicos y no los estén asfixiando como sucedía en el pasado”, enfatizó el Vicepresidente.
Fuente: El Cambio